San Pío de Pietrelcina (1887-1968) fue un fraile capuchino y sacerdote italiano, canonizado en 2002 por el Papa Juan Pablo II. Se convirtió en uno de los santos más populares de la Iglesia Católica, con una fiesta litúrgica el 23 de septiembre.
Nacido como Francesco Forgione en Pietrelcina, Italia, demostró desde niño una piedad fuera de lo común y experiencias místicas. Ingresó en la orden capuchina a los 16 años, adoptando el nombre de Fray Pío, y fue ordenado sacerdote en 1910. En 1916, fue enviado al Convento de Santa Maria delle Grazie en San Giovanni Rotondo, donde permaneció hasta su muerte.
Pío de Pietrelcina es conocido por haber recibido permanentemente los estigmas de Cristo, las marcas de la crucifixión, que permanecieron visibles hasta 1968. También se le atribuyeron dones como la bilocación, la lectura de conciencias y curaciones. A pesar de su fama, se definía como "un pobre fraile que reza", centrando su espiritualidad en la Eucaristía, la oración y la confesión.
Uno de sus logros más importantes fue la fundación en 1956 de la "Casa Sollievo della Sofferenza" (Casa Alivio del Sufrimiento), un hospital moderno en San Giovanni Rotondo. Murió en 1968, y su fama de santidad llevó a su beatificación en 1999 y canonización en 2002.
