Stubby, un perro mestizo descubierto por un soldado estadounidense en 1917, se convirtió en una figura legendaria de la Primera Guerra Mundial. Escondido en un abrigo, acompañó a su dueño al campo de batalla, donde su presencia resultó indispensable.
El perro participó en 17 batallas, destacándose por su capacidad para detectar ataques de gas venenoso antes que los humanos, salvando innumerables vidas. Stubby fue condecorado, recibió medallas y fue ascendido a sargento, convirtiéndose en el primer perro en la historia militar de EE. UU. en alcanzar dicho rango.
Después de la guerra, Stubby regresó como una figura popular, conociendo presidentes y siendo celebrado como un símbolo de valentía. Su leyenda incluye la captura de un espía alemán usando solo sus dientes. El recuerdo de Stubby se conserva en el Smithsonian, un testimonio de su lealtad y coraje.




