Una campaña europea de pruebas de seguridad en 25 sillas infantiles para bicicleta reveló que el 68% de los productos analizados presentaron fallos. Los principales problemas detectados fueron en la calidad de los arneses y sistemas de retención, así como en la resistencia y durabilidad de las sillas.
Casi la mitad de los productos defectuosos también presentaron bordes afilados o protuberancias que podrían causar lesiones o enganchar ropa y cabello. Las pruebas, realizadas en diez países de la UE, incluyeron modelos de montaje frontal y trasero para niños de hasta 15 kilogramos. Los productos comprados en línea mostraron una tasa de fallo significativamente mayor (85%) en comparación con los comprados en tiendas físicas (50%).
Tras estos resultados, algunas autoridades ya han retirado productos, sacado otros del mercado y aplicado sanciones. La campaña da continuidad a una iniciativa de 2019, donde todos los productos probados fallaron. Se recomienda a los consumidores verificar siempre la adecuación al peso y altura del niño, la compatibilidad con la bicicleta y la calidad del sistema de retención antes de comprar.