El acceso desigual a los datos de los exámenes se ha convertido en un factor clave de desigualdad en el sistema educativo portugués, donde los exámenes son cruciales para el progreso académico y el acceso a la educación superior.
Esta disparidad en el acceso a la información, con resultados que llegan por canales y tiempos diferentes, convierte la transparencia en un privilegio. La enseñanza privada, con mayor capacidad técnica, aprovecha esta asimetría para optimizar la preparación de los alumnos y ajustar sus prácticas de evaluación.
La falta de datos públicos comparables, como la relación entre las notas internas y las de examen, protege los modelos de inflación de calificaciones. El capital económico se convierte así en una ventaja estadística, sin el escrutinio público adecuado, lo que plantea preocupaciones políticas y regulatorias.


