La esencia de Madeira como jardín se cuestiona ante el contraste entre espacios públicos y privados. Mientras algunos lugares conservan su identidad florida, críticos y vecinos señalan fallos en el mantenimiento y en la apuesta cromática en las calles, donde el verde a menudo se limita a follaje y césped.
Un ejemplo citado es el teleférico, con su jardín privado colorido y bien cuidado, en contraposición al jardín público del Almirante Reis, situado justo al lado. La Praça do Povo, un espacio con fuerte simbolismo para las víctimas del temporal de 2010, ha sido objeto de críticas por parte de partidos y ciudadanos debido a su estado de abandono.
Este escenario sugiere que el clima y la brisa marina no son impedimentos para que la vegetación prospere, planteando interrogantes sobre la falta de inversión o planificación en el mantenimiento público en comparación con el privado.