En una isla danesa que históricamente enfrentó escasez de madera, se encontró una solución ingeniosa para los tejados: algas marinas.
Este material natural ha demostrado ser una alternativa robusta y duradera, con tejados de algas que se mantienen en buen estado durante más de 300 años, evidenciando su longevidad y resiliencia.
La práctica resalta la adaptación y la innovación en respuesta a la limitación de recursos, utilizando el entorno marino para necesidades constructivas.




