Recorrer hoy las calles céntricas de Funchal revela un panorama de deterioro urbano que contrasta con la imagen de "Perla del Atlántico" que promociona el turismo. Baches, vertederos improvisados y vegetación que crece en los tejados de edificios históricos son señales visibles del problema.
Un artículo de opinión publicado en Funchal Notícias sostiene que el abandono pesa sobre todo en vecinos y comerciantes tradicionales, que sufren aceras dañadas, fachadas deterioradas y filtraciones. Se citan como ejemplos el Palácio Ornelas y edificios de la Rua de João Tavira.
El autor también señala el estado del Colegio de los Jesuitas, en el Largo do Colégio, hoy sede de la Universidad de Madeira, marcado por la humedad y la falta de mantenimiento. Según él, la inacción pública fomenta el desinterés privado.