La vendimia en Madeira está marcada por la escasez de mano de obra, un desafío persistente para los productores de uva. João Figueira, productor de Estreito de Câmara de Lobos, que espera cosechar unos 20.000 kilogramos de uva, informa de la dificultad para encontrar personal disponible.
Figueira consiguió reunir a una decena de trabajadores, entre ellos jóvenes que aprovechan las vacaciones escolares para ganar dinero. A pesar de las dificultades, el productor anticipa una cosecha mejor que la del año anterior, con uvas de buena calidad. Sin embargo, expresa su preocupación por los costes de producción, considerando que las ayudas públicas son insuficientes y que las bodegas deberían pagar más por la materia prima para garantizar la sostenibilidad futura del negocio.
La continuidad de la actividad es otra preocupación, y Figueira admite que no tiene sucesores para continuar la explotación vinícola familiar.