El "vino americano", conocido como "vino de fresa" por su aroma frutal, se sigue produciendo y consumiendo en zonas rurales de Portugal, pero plantea preocupaciones de salud pública.
Producido a partir de variedades de uva americanas como la Vitis labrusca, su venta directa al consumidor está prohibida en la UE debido a riesgos para la seguridad alimentaria y la calidad. El principal peligro radica en la posible formación de metanol, un alcohol tóxico que puede causar intoxicaciones graves, incluyendo daños neurológicos, ceguera o muerte, especialmente en producciones artesanales sin control técnico adecuado.
Además del metanol, otras preocupaciones incluyen la contaminación microbiológica, el uso inadecuado de pesticidas, la adulteración y la mala conservación. La tradición no debe anular la seguridad; los productores caseros deben buscar orientación técnica y análisis, mientras que los consumidores deben desconfiar de bebidas sin etiquetar o con información poco clara.