La columna 'Estepilha' de Funchal Notícias recuerda una antigua práctica del Liceo Jaime Moniz, donde las notas de los alumnos se ocultaban con una tira de papel.
Esta tira solo se retiraba tras la entrega de la llave del casillero o el pago de la misma. El autor compara esta situación con la actual política de 'notas suspendidas', considerando el nuevo enfoque más elegante, pero cuestionando su aplicación y rigor educativo.




