La devoción a Nuestra Señora de Loreto, asociada con la protección de los aviadores y de todos los que viajan por aire, tiene su origen en una de las tradiciones marianas más conocidas del cristianismo: la de la Santa Casa de Nazaret.
Según la creencia católica, esta habría sido la casa donde vivió la Virgen María y donde ocurrió la Anunciación, habiendo sido milagrosamente transportada de Tierra Santa a Italia a finales del siglo XIII. La tradición sitúa la llegada de la Santa Casa a Loreto, en la región italiana de Las Marcas, en 1294.
La asociación directa con la aviación surgió en el siglo XX, cuando el Papa Benedicto XV proclamó a Nuestra Señora de Loreto patrona de los aviadores en 1920. La invocación se extendió a tripulaciones, pasajeros y profesionales del sector aeronáutico.
La celebración litúrgica de Nuestra Señora de Loreto se conmemora el 10 de diciembre. Más que una referencia religiosa, Nuestra Señora de Loreto permanece como un símbolo de confianza y esperanza para quienes viajan por los cielos.