Un proyecto de ley presentado en mayo de 2026 en Nueva York propone que los supermercados y otros establecimientos de alimentación estén obligados a aplicar un descuento del 10% a todas las compras realizadas en cajas de autopago.
La propuesta tiene como objetivo que los consumidores, al asumir tareas como escanear productos, empacar y realizar el pago, reciban parte del ahorro generado por la reducción de costos laborales.
El sector minorista ha expresado escepticismo, advirtiendo sobre posibles aumentos generalizados de precios o la eliminación de los sistemas de autopago. La legislación aún requiere la aprobación de la legislatura estatal y la firma del gobernador.