En Filadelfia, el 17 de septiembre de 1787, se firmó la Constitución de los Estados Unidos, un documento fundacional que dio forma a la estructura del gobierno federal estadounidense y que, con enmiendas, sigue vigente.
Tras la independencia, EE. UU. se rigió por los Artículos de la Confederación, un sistema que otorgaba una gran autonomía a los estados y debilitaba al gobierno central, incapaz de recaudar impuestos o regular el comercio interestatal.
La Convención Constitucional, reunida entre mayo y septiembre de 1787, debatió y redactó un nuevo texto. La versión final, elaborada por un comité dirigido por Gouverneur Morris, se presentó para su firma el 17 de septiembre, siendo firmada por 39 delegados.
La Constitución de 1787 estableció la separación de poderes y definió las competencias entre la Unión y los estados. Entró oficialmente en vigor en 1789 tras su ratificación y es considerada la constitución nacional escrita más antigua del mundo aún en vigor.