En la antigua China, se creía que un dragón celestial atacaba y devoraba el Sol durante un eclipse. La gente usaba tambores y ruidos intensos para asustar al dragón y hacer que liberara el Sol.
En la tradición hindú, Rahu, un demonio, intentaba tragarse el Sol y la Luna por venganza. En Corea, se veía a perros míticos intentando robar el Sol, mientras que en Vietnam se culpaba a una rana gigante.
Es importante señalar que estos niveles mitológicos coexistían con interpretaciones religiosas y astronómicas, y los astrónomos indios desarrollaron explicaciones matemáticas para los eclipses ya en el siglo V.