La actividad de operadores turísticos no registrados, especialmente en el interior montañoso de Madeira, se ha convertido en un problema creciente. Estos guías, a menudo extranjeros residentes en la isla, operan al margen del marco legal, eludiendo las normativas destinadas a proteger a los turistas y al destino.
Utilizando plataformas digitales como Instagram y grupos de WhatsApp, estos operadores promocionan actividades como caminatas comunitarias, cobrando tarifas sin emitir facturas ni contar con seguro obligatorio. Esto resulta en evasión fiscal y competencia desleal para las empresas turísticas con licencia.
La Dirección Regional de Turismo reconoce el problema, pero enfrenta desafíos de fiscalización debido a la falta de quejas formales y pruebas concretas. La verificación de la legalidad de un guía o empresa turística es posible consultando los números de registro obligatorios (RNAAT o RNAVT) en sus sitios web.




