La publicación Funchal Notícias destaca la importancia de conservar los exvotos en Madeira, una práctica con orígenes en la antigüedad clásica adaptada al contexto cristiano.
Llegada a la isla en el siglo XV con los colonizadores portugueses, la tradición de los exvotos —objetos dejados en santuarios como agradecimiento por gracias recibidas— se manifestó en la región a través de paneles de azulejos.
Un ejemplo notable es el del antiguo Recolhimento do Bom Jesus, datado de 1744 y atribuido a Nicolau de Freitas. A pesar de estar clasificado, presenta signos de deterioro y espera obras de restauración. Un exvoto más reciente, de 1940, se encuentra en la entrada del Convento de Santa Clara.