El gaiado (Katsuwonus pelamis), conocido internacionalmente como bonito del Pacífico, alcanza su mayor concentración en aguas madeirenses durante septiembre y octubre. Esta especie de atún tiene una fuerte conexión histórica con la pesca y la gastronomía del archipiélago.
Tradicionalmente capturado con la técnica de salto y vara, el gaiado se consume fresco o, de forma más característica, secado al sol. La técnica de salazón y secado, utilizada para conservar el pescado durante más tiempo, resultaba en un producto con sabor y textura únicos, adaptado a la vida insular y a la ausencia de refrigeración.
Esta práctica de conservación dio lugar a una especialidad gastronómica que ha sobrevivido a la modernidad. Tanto en la isla de Madeira como en Porto Santo, el gaiado seco se prepara de diversas maneras, siendo un elemento recuperado y promocionado en el patrimonio gastronómico regional, aunque menos conocido por las generaciones más jóvenes.
