Los datos de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) indican un aumento de incidentes con pasajeros a bordo de aviones durante el verano, período de mayor tráfico aéreo de ocio.
Estos incidentes, que a menudo implican agresión verbal o física y son frecuentemente causados por el incumplimiento de instrucciones o el consumo de alcohol, pueden llevar a las aerolíneas a rechazar compensaciones. Sin embargo, los abogados especializados en aviación afirman que las compañías deben justificar adecuadamente cualquier denegación de indemnización.
Según los expertos, las aerolíneas no pueden invocar automáticamente circunstancias extraordinarias para evitar la responsabilidad. Deben probar que el comportamiento del pasajero fue impredecible, fuera de su control, y que se tomaron todas las medidas razonables para mitigar las consecuencias. Señales de advertencia como la embriaguez visible o un comportamiento agresivo en el embarque pueden socavar la defensa de la aerolínea.




