Los incendios volvieron a asolar Portugal a principios de julio, en un escenario veraniego de calor extremo y condiciones atmosféricas adversas que crearon un alto riesgo en gran parte del territorio continental.
El foco más preocupante se registró en Vouzela, distrito de Viseu, donde más de mil operativos y varios medios aéreos combatieron las llamas, que provocaron heridos y consumieron una zona significativa. El Gobierno decretó el estado de alerta en todo el continente, con medidas excepcionales para reducir el riesgo de ignición y facilitar la respuesta.
Portugal también activó mecanismos de ayuda externa, recibiendo apoyo de España e Italia, además de solidaridad europea. Las autoridades advierten que los próximos días siguen siendo críticos, con el estado de alerta pudiendo prolongarse y la lucha dependiendo en gran medida de la evolución del tiempo.




