Portugal está implementando una importante reforma en su sistema de protección social con la creación de la Prestación Social Única (PSU). Esta nueva prestación consolidará 13 ayudas sociales no contributivas actualmente dispersas en diferentes regímenes de la Seguridad Social, con el objetivo de simplificar el acceso y reducir la complejidad administrativa.
La medida, ya aprobada por la Asamblea de la República, espera la versión final en un decreto ley para clarificar aspectos técnicos y operativos antes de su entrada en vigor, prevista para agosto de 2026. La reforma está integrada en el Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR), con su calendario alineado a objetivos europeos; el incumplimiento de los plazos podría implicar la pérdida de financiación significativa.
El objetivo principal de la PSU es crear una regla de acceso única, basada en una evaluación del hogar, reemplazando prestaciones como la renta de inserción social y el subsidio de desempleo social. Quedan fuera de esta reforma prestaciones como el abono familiar y el complemento de solidaridad para mayores, así como prestaciones contributivas. El importe de la prestación se calculará en base al índice de ayudas sociales (IAS), con ajustes previstos para situaciones específicas como la parentalidad o el desempleo.




