La autoexclusión es un mecanismo previsto en la ley portuguesa para promover el juego responsable, aplicable tanto a casinos físicos como a plataformas de juego en línea y apuestas deportivas.
Este derecho, obligatorio en los sitios de apuestas legales, funciona como una medida preventiva contra el juego excesivo, permitiendo al jugador inhibirse voluntariamente de apostar por un período limitado o indefinido. La autoexclusión por tiempo limitado debe ser de un mínimo de tres meses, mientras que la autoexclusión por tiempo indefinido implica la cancelación de cuentas.
A finales de 2024, el Servicio de Regulación e Inspección de Juegos (SRIJ) registraba 269.800 jugadores autoexcluidos, una cifra que aumentó aproximadamente un 25,5% al año siguiente, lo que demuestra el creciente uso de esta herramienta por parte de los ciudadanos portugueses.
La solicitud de autoexclusión, que requiere datos personales y, en su caso, el número de documento de identidad utilizado en el registro, puede realizarse en línea. También es posible solicitar la autoexclusión territorial, prohibiendo el acceso a casinos, mediante solicitud presencial, por correo o correo electrónico. La revocación de la autoexclusión es posible, pero solo se hace efectiva un mes después de la notificación, respetando siempre el período mínimo de tres meses.




