Madeira y las Azores quedan fuera de los corredores de la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T), una realidad que obliga a buscar respuestas específicas para la movilidad en territorios insulares. Carla Oliveira, del Instituto de la Movilidad y de los Transportes (IMT), destacó las dificultades añadidas en materia de conectividad y multimodalidad.
La RTE-T tiene como objetivo conectar las principales áreas de la Unión Europea, pero la naturaleza insular plantea cuestiones sobre la conexión a estos corredores y la responsabilidad de crear interfaces entre puertos, aeropuertos y redes terrestres. La articulación entre los distintos niveles de gobierno, municipios y operadores se considera el mayor desafío.
Ocho desafíos específicos para las islas incluyen conectividad limitada, dependencia del transporte aéreo y marítimo, dificultad para asegurar la multimodalidad, reducida masa crítica para inversiones, exposición al cambio climático, mayores costes energéticos, elaboración de planes de movilidad urbana sostenible y fuerte presión turística estacional.
Las soluciones apuntadas pasan por el refuerzo de la continuidad territorial con corredores marítimos y aéreos inteligentes, la redefinición de la multimodalidad, modelos específicos para pequeños mercados y tarifas que faciliten el uso combinado de transportes. Los teleféricos y el concepto de "ciudad de los 15 minutos" también se consideran, al igual que las islas funcionen como "laboratorios de descarbonización".


