Se están llevando a cabo trabajos de dragado en el puerto de Porto Santo, con el objetivo de remediar errores históricos de ingeniería que datan de la construcción del puerto en 1984. Los sedimentos extraídos se están depositando en una zona de Bandera Azul, con la intención de restaurar el circuito natural de sedimentos y devolver volumen a la duna protectora.
El problema original surgió durante la construcción del puerto, cuando la empresa constructora retiró piedras de la playa y de la base de las dunas para utilizarlas como material de construcción. Esta acción dejó la base de la duna desprotegida, provocando una erosión continua. La orientación de la entrada del puerto, diseñada en los años setenta, se identifica como un error fundamental, ya que no aprovechó la protección natural de la isla, exponiendo la entrada a tormentas y oleaje agresivo.
Las intervenciones actuales consisten en añadir arena suelta para intentar mitigar los efectos de la erosión, pero los expertos advierten que es una solución temporal si no va acompañada de medidas de estabilización, como la plantación de vegetación o la instalación de empalizadas. Se prevé la retirada de 70 camiones de material extraído.