Existen dos advocaciones distintas de la Virgen de Guadalupe que, aunque comparten el mismo nombre y topónimo, poseen orígenes, iconografías e historias separadas. Una es medieval, originaria de Extremadura, España, y la otra data del siglo XVI, del Tepeyac, en México.
La Virgen de Guadalupe de Extremadura, asociada a una aparición a un pastor en el siglo XIII, es patrona de Extremadura y fue coronada Reina de la Hispanidad en 1928. Se la representa como Virgen con el Niño, dentro de la estética de las "vírgenes negras" ibéricas.
Por otro lado, la Virgen de Guadalupe de México, que apareció a Juan Diego en 1531, es patrona de México, de las Américas y de Filipinas, sirviendo como símbolo de identidad nacional. Su iconografía muestra a la Virgen sola, de pie sobre una luna negra y rodeada de rayos solares.
El nombre "Guadalupe" deriva del río español y significa "río/espejo de luz". El compartir el nombre ha llevado a confusiones, pero la Iglesia y los estudiosos enfatizan la distinción entre las dos devociones. En 2023, los santuarios de ambas Vírgenes firmaron un acuerdo de "santuarios hermanos", promoviendo la veneración mutua entre ambos países.