Las cuotas de comunidad, a menudo vistas como un gasto fijo, son cruciales para el mantenimiento y el buen funcionamiento de los edificios. Este importe cubre gastos esenciales como la limpieza de escaleras, la electricidad de los pasillos, el mantenimiento de ascensores, seguros, conservación de jardines y pequeñas reparaciones.
El cálculo de las cuotas se basa en los gastos anuales previstos, que incluyen contratos de servicios y otras previsiones. A esto se suman las contribuciones a un fondo de reserva común, que debe ser, como mínimo, el 10% de las demás contribuciones, destinado a la conservación a largo plazo del edificio.
Normalmente, la cuota individual de cada propietario se determina por el 'permillage' (porcentaje) de su fracción en el valor total del edificio. Ciertos gastos específicos, como los de escaleras o ascensores, pueden no ser compartidos por todos los copropietarios, dependiendo de su uso y del título constitutivo de la propiedad horizontal.




